Remedios eficaces para la dermatitis atópica

Si la dermatitis atópica es tu incómoda compañera de vida;

Si tu piel está siempre seca y pica (a veces, incluso pica a rabiar);

Si los tratamientos que utilizas parecen no ser suficiente o no dar resultado;

Vamos a ofrecerte varios remedios y trucos que pueden aliviar, y hasta mejorar significativamente, tu piel y su aspecto. 

Remedios piel atópica

Aunque la dermatitis atópica suele aparecer en los primeros momentos de la vida (normalmente, en bebés a partir del segundo o tercer mes), también puede presentarse durante la infancia o en la edad adulta.

El paso del tiempo, sobre todo en los niños, atenúa los síntomas o los hace desaparecer del todo.

Aun así, afecta a un porcentaje significativo de adultos (2-5%), y aunque no reviste gravedad, ni tiene consecuencias para la salud general de quienes la padecen (excepto en los casos muy severos y persistentes, que son muy pocos), puede llegar a condicionar negativamente su calidad de vida y su día a día.

¿Qué es y cuál es la causa de la dermatitis atópica?

La dermatitis o piel atópica, es una alteración de la piel, debida a una reacción desproporcionada del sistema autoinmune, que suele manifestarse por brotes, y cursa con:

  • Inflamación.
  • Picor, que puede ser muy intenso y persistente.
  • Eccema.
  • Sequedad.

Puede aparecer en cualquier parte del cuerpo, aunque en adultos suele presentarse en extremidades y cuello.

Encontrarás alivio para el picor en nuestro artículo: Consejos para calmar el picor en la piel atópica.

Actualmente se desconocen las causas de la dermatitis atópica, pero se sabe que es una enfermedad que necesita de la participación de diferentes agentes, endógenos y exógenos, para desarrollarse.

La primera condición, “sine qua non”, para desarrollar piel atópica, es genética y, en muchos casos, heredada, lo que significa que los padres con atopia, tienen muchas más posibilidades de engendrar hijos que también la tengan.

Varios genes están o pueden estar implicados, pero es necesario que una o más causas externas los activen, para provocar la enfermedad.

A continuación listamos los factores externos que tienen mayor incidencia en su aparición:

  • Temperatura, tanto externa como corporal.
  • Grado de humedad/sequedad del ambiente.
  • Alérgenos ambientales.
  • Alérgenos alimentarios. 
  • Contaminación.
  • Productos químicos. 
  • Tejidos sintéticos.
  • Lana.
  • Sudor.
  • Estrés.

Estos mismos factores desencadenantes pueden, además, provocar brotes o empeorarlos.

Se sabe que la alimentación materna de los bebés puede ayudarles, pero no es una defensa infalible frente a la DA.

Si te interesa saber más sobre la DA en bebés, te recomendamos el que leas Dermatitis atópica en bebés: síntomas, causas, tratamiento y cuidados.

¿Tiene cura la dermatitis atópica?

No. 

Esa es la respuesta corta y clara. La DA es una enfermedad crónica.

Ahora, bien, a esta negación hay que ponerle algunos peros y matices: 

  • Como ya hemos mencionado, en la mayoría de los casos se suaviza, e incluso desaparece, con la edad.
  • Existen tratamientos eficaces,  que mejoran significativamente el estado de la piel.
  • Hay tratamientos cada vez más efectivos y prometedores para los casos más graves.
  • Las rutinas de cuidado de la piel son una ayuda indispensable. 

Con el tratamiento y los cuidados adecuados, se consigue distanciar los brotes, hacerlos más cortos y menos intensos.

Es muy importante reaccionar en cuanto aparecen los primeros síntomas.

¿Qué tratamiento es el mejor?

Tratamiento dermatitis atópica

La conveniencia de un tratamiento u otro, viene dada por la severidad de la dermatitis y la forma en que se manifiesta en cada enfermo.

La piel atópica no repite patrones exactos en ningún afectado, así que aquí, más que nunca, hablamos de enfermos, y no de enfermedad. 

Es muy importante estar en manos de un buen profesional, que adaptará los tratamientos a cada caso.

En la DA, la piel no puede cumplir correctamente con su función de barrera, lo que provoca la pérdida de humedad y lípidos necesarios para su mantenimiento óptimo y, además, abre la puerta a agentes potencialmente patógenos.

Por lo tanto, los tratamientos deben buscar:

  • Reparar la barrera dérmica.  
  • Evitar la penetración de patógenos. 

Los tratamientos médicos se utilizan en casos de atopia de moderada a grave, y son:

  • Corticoesteroides.
  • Antihistamínicos. 
  • Antibióticos, cuando hay infección. 
  • Inmomoduladores. 
  • Inmosupresores.
  • Fototerapia.
  • Tratamientos biológicos. 

Todos ellos debe prescribirlos un facultativo, y muchos de ellos necesitan de controles periódicos.

Nunca te automediques, por muy desesperante que llegue a ser tu dolencia.

En la mayoría de los casos, los coricoesteroides tópicos, para tratar los brotes, y los antihistamínicos orales para combatir el picor, suelen ser suficiente.

Los antibióticos -tópicos u orales- solo son necesarios en caso de infección: es importante que sigas las instrucciones del médico y hagas el tratamiento completo, tal y como te lo hayan indicado, para asegurar que la infección remite totalmente.

Remedios eficaces para la dermatitis atópica

Hay muchas cosas que puedes hacer para mejorar tu piel y hacer tu vida más fácil y cómoda.

Mantén la piel siempre limpia

Limpieza piel atópica

Ya que la piel atópica no cumple con su función de barrera, está más expuesta que una piel normal a alérgenos y posibles infecciones, por lo que es muy importante mantener la piel limpia.

Pero no te obsesiones: el exceso de limpieza elimina la capa microbiológica protectora de la piel, comprometiendo aún más su integridad.

Las duchas o baños no deben ser nunca muy prolongados, y con el agua templada (de nuevo, huye de los extremos). Puedes hacerlos diariamente o en días alternos; encuentra el ritmo que mejor se adapte a tu piel y su estado.

Lleva las uñas lo más cortas posible, para prevenir heridas por rascado.

Asegúrate de que los productos de higiene que utilizas no son agresivos para la piel, evitando perfumes, productos químicos, colorantes, etc.

Limita el uso de jabones o geles a pies, axilas y genitales, y lávate con las manos: las esponjas, manoplas y cepillos, por muy suaves que te parezcan, erosionan la piel.

Usa solo toallas de algodón y no frotes al secar.

Hidrata la piel

La hidratación es fundamental para proteger la piel, mantener la humedad adecuada y ayudar a repararla: asegúrate de beber suficiente agua.

Aplica cremas, lociones, ungüentos o pomadas, abundantemente, al menos dos veces al día, y con más frecuencia si es necesario. Elige la textura que más te guste o que mejor se adapte a las necesidades específicas de tu piel, y no frotes para ponértela.

Después de la ducha o el  baño, ponte un emoliente sobre la piel algo húmeda.

En verano y por las noches, puedes aprovechar para usar productos más grasos o untuosos, que, si bien son más pringosos, aportan protección extra.

Busca cremas con un pH ácido, ya que la piel sana tiene un manto protector ligeramente ácido.

Una piel hidratada tiene más defensas, menos riesgos de sufrir daños y pica menos.

Encontrarás muchos emolientes especialmente indicados para la dermatitis atópica, que incorporan en sus fórmulas elementos calmantes, antiinflamatorios, protectores y reparadores de la piel.

Evita productos con perfume, colorantes, parabenos, exceso de conservantes y químicos que pueden irritar, más que ayudar.

Prueba siempre los productos nuevos en una pequeña zona de la piel, para asegurarte de que no te daña: lo que ayuda a una piel puede ser insoportable para otra.

Usa protección solar: la piel atópica es más sensible también al sol.

Aquí encontrarás toda la información que necesitas para elegir la mejor crema: Las mejores cremas para pieles atópicas.

Cuida tu entorno

Dado que los brotes pueden venir provocados por elementos externos muy diversos, o pueden empeorar a causa de estos, es básico que procures eliminarlos o minimizar sus efectos en la medida de lo posible.

  • El exceso de calor o de frío empeoran la piel atópica: mantén una temperatura agradable.
  • Utiliza calentadores de aire para secar el ambiente muy húmedo, y humidificadores para los ambientes secos.
  • Ventila diariamente los espacios en los que vives y trabajas, y tenlos limpios para minimizar la exposición a posibles alérgenos (polvo, ácaros, pelos de mascotas, etc.)
  • Usa detergentes y limpiadores lo más neutros posible.
  • Lava la ropa antes de estrenarla y, si es necesario, aclárala siempre dos veces, para retirar cualquier resto de jabón.
  • Intenta que los tejidos que entran o puedan entrar en contacto con la piel, sean de materiales naturales (de nuevo el algodón es la mejor opción): sábanas, toallas, tapicerías, etc.

Cuídate tú

Remedios eficaces para piel atópica

Si tú estás bien, tu dermatitis mejorará, así que es vital que te cuides y reserves el tiempo necesario para hacerlo.

  • Utiliza ropa cómoda, no muy ceñida, de tejidos naturales, preferiblemente algodón: la lana, incluso la seda -en algunos casos- pueden producir alergia y/o muchos picores.
  • Cuida lo que comes, y procura llevar una dieta sana y equilibrada: sólo en caso de alergias o intolerancias alimentarias probadas, se deben restringir alimentos.

Si quieres saber más sobre la dieta y las pieles atópicas, te interesa esto: La alimentación más adecuada para la piel atópica.

  • Si fumas, intenta dejarlo o bajar el consumo diario de tabaco.
  • Procura no beber alcohol o restringirlo tanto como puedas.
  • El ejercicio es de lo más aconsejable, pero el exceso de sudor puede agravar el estado de la piel: encuentra el ejercicio que más disfrutes y que no te afecte negativamente.
  • Tómate tiempo para relajarte: practica yoga o tai-chi; lee, pasea; aprende técnicas como la meditación, el mindfulness, etc. Si lo consideras necesario, acude a un profesional que te enseñe a lidiar con el estrés.
  • Duerme lo suficiente y evita el calor excesivo por las noches, que te hará sudar.
  • Ríete. La risa tiene efectos muy beneficiosos para nuestra salud general y para la piel, en particular: ayuda a dormir, aumenta las defensas, tonifica la piel, libera endorfinas, que son un potente analgésico, regula la presión sanguínea…

Baños

Los baños no sólo ayudan a mantener la piel limpia: también te relajan y, si incorporas al baño elementos adecuados, pueden tratar la piel, mejorándola y aliviando o eliminando el picor.

Solo debes procurar que la temperatura del baño no sea excesiva, y no prolongarlos mucho (20 minutos, máximo).

Baños de mar

El agua de mar aporta vitaminas, sales minerales, oligoelementos y aminoácidos como los de nuestro organismo. Es antiséptica y antibacteriana, por lo que equilibra la capa protectora de la piel y la hidrata.

Aclárate bien después del baño, para retirar la sal de la piel, que puede secarla e irritarla.

Puedes poner sal marina pura (sin antiaglomerantes ni ningún otro producto añadido) en el baño de casa.

Baños de lejía

Aunque suene extraño, y hasta peligroso, no lo son, si se hacen correctamente.

Añadiendo una taza de lejía (120 ml.) al agua del baño, desinfectarás la piel sin alterar su equilibrio microbiológico.

Pasados 10 minutos, puedes añadir algún emoliente, o, simplemente, aclararte bien y salir.

Los baños de lejía acortan la duración de los brotes, evitan o disminuyen la necesidad de corticoides tópicos y mejoran el estado general de la piel.

Nunca pongas lejía sin diluir, directamente sobre la piel.

No los utilices más de dos veces por semana.

Por supuesto, puedes bañarte en la piscina sin problema. Eso sí, aclárate muy bien cuando salgas, para retirar cualquier resto de cloro, y luego, hidrata tu piel y ponte protección solar.

Baños de vinagre de manzana

Baños para piel atópica

Como la lejía, diluido en el agua del baño –nunca aplicado directamente sobre la piel– en proporción de dos o tres tazas de vinagre en la bañera llena, el vinagre de manzana equilibra el pH; evita la descamación de la piel; es antibacteriano y fungicida.

Más baños

Puedes incorporar a tu baño emolientes, avena o infusiones.

Aceites

Los aceites son, evidentemente, perfectos emolientes, proporcionan una barrera protectora a la piel, mejorando la hidratación, la cuidan y la restauran.

Puedes usarlos directamente sobre la piel, y algunos puedes también tomarlos, añadiéndolos a tus comidas en crudo, en perlas, etc.

Si los aplicas sobre la piel, hazlo preferiblemente después de la ducha o el baño, para facilitar su penetración, o bien caliéntalos con las manos antes de ponerlos.

Aceite de Coco virgen

  • Antibacteriano.
  • Antiinflamatorio.
  • Mejora el efecto barrera.
  • Equilibra el pH de la piel.

Aceite de Girasol

  • Estimula la producción de ceramidas, que actúan como un cemento natural de la barrera cutánea.
  • Antiinflamatorio.
  • Antibacteriano.

Aceite de Caléndula

  • Calmante.
  • Antiséptico.
  • Cicatrizante.
  • Regenerador.
  • Mejora la producción de colágeno.
  • Es fotosensibilizador, por lo que no debes exponer la piel al sol después de su aplicación.

Aceite de Rosa de Mosqueta

  • Cicatrizante.
  • Regenerador.
  • Antiséptico.

Aceite de Almendras dulces

  • Calmante.
  • Muy hidratante.
  • Antiinflamatorio.
  • Aporta vitaminas y minerales.
  • Protector solar natural.

Aceite o manteca de Karité

  • Sólido a temperatura ambiente (de ahí que se le denomine manteca), se funde rápida y fácilmente con el calor corporal.
  • Nutritivo y suavizante.
  • Antiinflamatorio.
  • Protector solar.
  • Regenerador.

Aceite de Onagra

  • Antiinflamatorio.
  • Calmante.
  • Regenerador.
  • Rico en ácido gamma-linolénico.

Aceites esenciales

Por sus propiedades y su concentración de activos, resultan una gran ayuda en el cuidado de la piel.

Si los vas a usar:

  • Utilízalos siempre diluidos con otros aceites, cremas, etc.
  • Haz una prueba sobre la piel antes de aplicarlos.

Hay una gran variedad de aceites esenciales indicados para la piel atópica: elige el o los que más te gusten o se adapten a tus necesidades concretas.

Plantas medicinales

Plantas medicinales para piel atópica

Tanto tomadas en infusión como incorporadas al baño, resultan grandes aliadas de nuestra piel.

Entre sus principales propiedades, destacamos:

  • Antiinflamatorias.
  • Calmantes.
  • Cicatrizantes.
  • Regeneradoras.
  • Antisépticas.
  • Emolientes.
  • Inmunomoduladoras.
  • Relajantes.

Para usarlas en el baño, hierve 100 g. en un litro de agua, déjalo reposar al menos 5 minutos y échalo en la bañera.

Puedes usar una sola planta o varias, pero mantén la proporción de 100 g. de plantas, en total, por litro de agua.

Aquí tienes un listado de plantas medicinales que te ayudarán con la dermatitis atópica.

  • Caléndula.
  • Camomila o Manzanilla.
  • Cardiospermum.
  • Cola de caballo.
  • Corteza de espino cerval.
  • Corteza de roble.
  • Equinácea.
  • Flor de saúco.
  • Hierba de San Juan o Hipérico.
  • Hinojo.
  • Lavanda.
  • Llantén.
  • Malva.
  • Ortiga verde.
  • Pensamiento.
  • Pepino.
  • Raíz de regaliz.
  • Rizoma de calaguala.
  • Romero.
  • Té negro.
  • Tomillo.

No podemos olvidarnos del Aloe Vera ni de la avena, dos clásicos en el cuidado de la piel, imprescindibles cuando hablamos de DA.

El Aloe Vera se puede utilizar directamente sobre la piel, extrayendo su gel característico de las hojas, o bien en forma de crema.

Es calmante, cicatrizante, regenerador, antibacteriano, antiinflamatorio y muy refrescante.

Por su parte, la avena calma la piel irritada o con picores, es antiinflamatoria y regeneradora.

Hay aceites, cremas, lociones , etc., que la incorporan en su formulación, pero también puedes hervirla en agua y añadirla al baño.

Finalmente, mencionamos la tila y la valeriana, por sus efectos relajantes, a tener en cuenta cuando el picor se hace difícil de llevar. Además, te ayudarán a conciliar el sueño.

Un buen truco: Si pones tus cremas y productos en la nevera, te aliviarán más y refrescarán tu piel.

No olvides que…

La risa para la piel atópica

  • Aunque la dermatitis atópica no tiene cura, suele mejorar con el paso del tiempo.
  • Tu médico es tu aliado: consulta tus dudas con él e infórmale de todo lo que hagas que pueda afectar a tu piel.
  • Nunca te automediques. 
  • Cuida tu piel a diario: límpiala, hidrátala y trátala, si es necesario.
  • Cuídate y cuida tu entorno, lo que comes, lo que bebes, los lugares a los que vas…
  • Busca actividades que te relajen y te hagan disfrutar. 
  • Ríete. 
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